miércoles, noviembre 08, 2006

Felices sueños

El silencio que envuelve es la memoria: no tiene sonidos, solo imagina imágenes. Es cine mudo en el que frases y palabras vienen dadas, informadas sin oirlas, comprendidas sin escucharlas. Soñar y recordar es imposible y queda el sabor o el desencanto. Los sueños significan un estado de ánimo. Segismundo de Calderón sueña que toda la vida es sueño, o acaba sabiéndolo que la vida es vida y no hay puerta de escape hacia lo irreal. Ha pasado lo bueno como un sueño, dice lo popular, porque lo bueno no se detiene y acaba borrándose de la memoria, quedando como un retazo. No es voluntario soñar, pero si imaginar hasta que el apagón de los sentidos vence al ánimo lúcido. Como tanta gente he soñado que me caía y me he despertado cayendo, asustado. El miedo, cuando se sueña es real, es lo único real que permanece, la sensación de angustia por el miedo pasado, no sé lo que fué pero me perseguía, dice quien habla contigo hasta que me desperté; después me quedó esa sensación todo el día y me lo acabó amargando.
Cicerón soñó a un Escipión que soñaba en una Roma regida con justicia y nunca sabremos si era él el sueño o el soñador. En lugar de un sabio varón de concordia, aparecíeron legiones de generales y el sueño se convirtió en pesadilla. De esos sueños la sangre es la respuesta y es peligroso tenerlos porque alejan la realidad que nunca ha sido y que nunca será. Insensatez es soñar en un mundo mejor y explicarlo a los demás, doble insensatez: te han de tener por tonto. No son solamente los sueños de la razón, aunque esos casi todos, sino los sueños impropios amparados en el disimulo, los que generan monstruos incorregibles que repiten hasta el infinito los dos estados de ánimo sobre los que el hombre construye sus imaginarios: amor y odio. Se sueña sin saber lo que se sueña y se ama sin saber a quien se ama, porque todo es al fin un disimulo. Cosméticas hay que venden preparadas para que una máscara ocupe el lugar del rostro y mude la entonación. El primer amor del hombre cuando es niño es fruto de la inseguridad que si estuviera seguro de si mismo y capaz fuera de alimentarse, probablemente no amaría. Se ama a la mano que alimenta, como se ama al otro porque se le quiere, de querer es tener, de querer es poseer, porque amar es un acto de voluntad posesiva y darse bien podría ser la añagaza de la busca de compasión. El odio, sin embargo, es un hecho concreto que se reconoce con solo sentir su aleteo. Odiar es tan concreto que no puede alimentarse de sueños.
Me pregunto por los sueños reales de los hombres que sufren, los sueños hijos de la tragedia real que es el acoso a la vida, el secuestro, la realidad banal en que lo horrible se convierte en ordinariez de cada día. ¿Que sueña el secuestrado por el terrorista? ¿Y que sueña el terrorista? ¿Podrían compartir sus sueños? O el hombre marcado por el destino atroz de la voluntad del otro, ¿ya ni sueña? Cierra los ojos y descansa, se recompone, recupera sus celulas, limpia sus neuronas, para acabar despertando horas después, de nuevo en la desesperanza. A veces siento que el destino trágico no es la muerte sino su imposibilidad, el hombre encadenado a vivir en la voluntad del poderoso, aquel que no tiene ni la posibilidad de la rebeldía. El destino trágico de la víctima termina con la muerte, no puedo escribir que felizmente, pero si liberadoramente. ¿Sueña dormida la víctima? ¿O sueña despierta? Es más probable lo último porque si quiere recuperar la esperanza tendrá que volver atrás, a la memoria, y soñar con los pedazos de ella: afortunado si puede elegir. Si no, terrible es la condena. Un hombre secuestrado en la voluntad del verdugo, sin memoria, no posee ni siquiera el refugio del pasado y su vivir es el constante presente que es tortura: el tiempo no corre. se dilata y uno flota en él como una nave espacial a la deriva en el inmenso vacio oscuro, alejándose de nada y de nadie, viajando hacia ningún sitio.
No es cierto que el hombre verdadero esté en los sueños; allí, si algo hay es la entrega inerme a los vaivenes del capricho inconsciente. No se de nadie que después de soñar haya corrido a acabar con sus días desesperado por haberse asomado a los inalcanzables lugares en los que mora el terror o el placer supremo: huye de uno y no alcanza el otro. Tampoco se cuales son porque me lo han explicado mal o lo he aprendido de mala manera: mi lectura de Freud es muy lejana, y por un, posiblemente insensato, desprendimiento, no he sentido nunca la necesidad de volver a él. Cuando era más joven leía por oleadas, de From a Freud; de Lenín a Mc Luhan; de Aron y Camus; de Adorno a Sartre; si soñaba no me consta; ahora recuerdo que sueño sueños que no recuerdo. Me despierto a veces contento y a veces menos. Hay cosas que no sé haber soñado: la lluvia, por ejemplo; la tormenta horrorosa; una galerna en el mar; la guerra: nunca he soñado, creo, la guerra. Tampoco he soñado con amar o con ser amado, así que a fin de cuentas no se que es lo que he soñado.
Me he despertado desvalido, en una época aciaga de mi vida sin trabajo, sin dinero: recuerdo que el teléfono dejó de sonar porque lo cortaron y la luz se apagó. No se abre la puerta porque son facturas y apenas se respira para no quemar el tiempo, única propiedad: y no recuerdo los sueños de esos días. "Yo sueño que estoy aquí / de estas prisiones cargado/ y que alguna vez me ví / en más lisonjero estado..." El sueño de Calderón recuerda otro tiempo y otro estado mejor, al que se querría volver no en el sueño sino en la realidad. Tampoco recuerdo los sueños de aquellos días, pero si la angustia de la luz de la mañana al entrar por la ventana. Había un lugar hermoso, por la noche, en el que nada te perseguía.
Apagar la luz y escaparse al sueño dejando el equipaje del día, como irse.

16 comentarios:

  1. Toca usted un tema que me apasiona ya que trabajo haciendo talleres de interpretación de sueños según la teoría de Jung....es seguro que usted y todos soñamos todos los días, que no lo recuerden ya es harina de otro costal.
    Un abrazo!!

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  2. ¿Sabe lo que he sentido al leerle? Soy franca, así que perdóneme: que me encantaría toparme algún día en mi mundo con alguien tan profundo y sensible como usted.

    Un beso (no erótico) por supuesto. Para usted y su compañera. Seguro que ella tiene mucha suerte al tenerle. Seguro que usted también la tiene con ella.

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  3. Vb: yo sinceramente prefiero no saber que representan los sueños de los que sueñan. Por cierto, he citado a Freud y he hecho algo de trampa, ya que mi desinterés por él es casi igual a mi interés por Jung.
    Le devuelvo el abrazo.

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  4. Kasandra: no se como darle las gracias, pero recibo el beso y le leo a Ana este comentario. Un beso también, claro.

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  5. Desde hace días, estoy pendiente de los Tánfilos. Creo que no fue un sueño. O si es un sueño tuyo, es un sueño real, de los de estar despierto. Saludos, luis. Espero.

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  6. Isabel, estoy en Alicante pasando unos días y encajando unos 40 folios más. Te avisaré en cuanto cierre el primer bloque.

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  7. Los sueños de los terroristas son pesadillas para los despiertos. También me interesa Jung y, como él, creo que soñamos todo aquello que deberíamos ser pero nuestra consciencia aún desconoce.

    Un saludo

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  8. Si, espía, ese es un mundo vaporoso y extraño. Gracias por tu visita.

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  9. Luis, pensaba que nuestro respectivo ir y venir del bosque al café podía ser el comienzo de una buena amistad, pero nos separa, irremediablemente, Jung.

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  10. Probablemente Luis yo no debería meterme en mensajes que no son para mí, pero si don gregorio luri superdita su amistad a profesar admiración por exactamente las mismas personas, a mi me parece que no le conviene esa amistad...ja ja ja

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  11. Mire usted, señor vb: Yo no tendré principios, pero mis prejuicios los mantengo muy firmes!!!

    En cuanto a los suelños, Luis, dice Porfirio en sus "Comentarios": “Toda verdad permanece oculta. El alma, no obstante, cuando se halla algo liberada de las obligaciones del cuerpo gracias al sueño, la intuye a veces; en algunas ocasiones extiende la vista hacia ella, pero no la alcanza, y, cuando la atisba, no la ve con una luz clara y directa, sino a través del velo con que la cubre el oscuro tejido de la naturaleza”

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  12. Vb: creo que el amigo Luri es más tonante que tunante y que mi respeto por Jung no me restará su amistad, o por lo menos su café. Pero contéstele usted como se merece y quen yo lo vea.

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  13. Amigo Luri: aparteb de que elfragmento de Porfirio me parece acertado e incluso podría firmarlo yo, (por una vez ejerceré mi narcisismo) me trae usted a la memoria una travesura de juventud que había olvidado, y que fué recoger títulos de libros especialmente sugerentes: recuerdo dos, a bote pronto, que son la Guía de Perplejos y las Sentencias acerca de los Inteligibles, este de Porfirio.

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  14. Ensoñadora entrada, Luis,
    y además está fantásticamente escrita, me gusta como enlazas unas ideas con otras.

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